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27/4/1956: se reimplanta la Constitución liberal de 1853, anulándose la Constitución Justicialista

*Por Pablo A. Vázquez


Exterminar la Constitución de Perón el 27 de abril de 1956 anticipó los salvajes fusilamientos contra Valle y los patriotas del movimiento de Recuperación Nacional en junio de ese sangriento año.


El 16 septiembre de 1955 se produce un levantamiento armado cívico militar contra el gobierno constitucional del presidente Juan Domingo Perón. En Córdoba, Puerto Belgrano y otros puntos del país se sublevan guarniciones militares. Los militares sediciosos bombardean la base de Mar del Plata, amenazan volar el polo petroquímico de Ensenada, inician acciones contra la población civil y amenazan bombardear Buenos Aires. A su vez comienza el accionar de los comandos civiles – grupos parapoliciales socialistas, radicales y conservadores – que destruyen símbolos del gobierno peronista y persiguen a los militantes y funcionarios.


Perón evaluó que entre la sangre y el tiempo apostó por lo segundo, y no quería una guerra civil para los argentinos. Su destino fue el exilio, primero en Paraguay, llevándolo su derrotero a otros países latinoamericanos y España.


La Revolución Libertadora se impuso. El 23 septiembre el general Eduardo Lonardi y el almirante Isaac Rojas se hicieron cargo de facto del gobierno nacional. Mientras que en Villa Manuelita, un barrio obrero de Rosario, Santa Fe, un cartel y volantes dirán: “EEUU, Rusia, Inglaterra reconocen a Lonardi. Villa Manuelita reconoce a Perón”. Comenzó la Resistencia Peronista.


Dos acciones definieron el gobierno de Lonardi, más allá de cierto intento hipócrita de conciliación, cabalmente: El 26 de octubre fue designado Raúl Prebish – aquel joven economista que acompañó al vicepresidente Julio Roca (h) a firmar el tratado Roca –Runciman en 1933 – como asesor económico del gobierno, quien emitió un informe sobre la realidad económico-social (Plan Prebisch) contrario a la política económica del peronismo; y a los dos días se creó la Junta Consultiva Nacional para asesorar legislativamente – ya que se había prohibido en accionar del Congreso - al gobierno, integrada por Oscar Alende, Alicia Moreau de Justo, Miguel Angel Zabala Ortiz, Julio A. Noble, Luciano Molinas, Nicolás Repetto y Horacio Storni, entre otros dirigentes antiperonistas.


Pero no basto para el ala más antiperonista y se impuso el golpe dentro del golpe, ya que el 13 de noviembre obligan a dimitir a Lonardi, asumiendo el general Pedro Eugenio Aramburu. La falsedad urquicista de “Ni vencedores ni vencidos” de Lonardi dio un paso brutal con Aramburu a la “verdadera Revolución Libertadora” de un tono más reaccionario y represivo.


Arrestos, persecuciones y el decreto 4161 prohibiendo toda imagen y mención del peronismo. El 19 de abril la Argentina “ingresó al primer mundo” al incorporarse al Fondo Monetario Internacional. Pero faltaba sacarse de encima la Constitución Justicialista de 1949.


Carlos Frontera, en su reciente obra En torno a la Constitución de 1949 y su nulidad (2021), señaló: “El nuevo gobierno provisional encabezado por el general Aramburu el día 7 de diciembre de 1955 dictó lo que denominó Directivas Básicas a las que habrían de ajustarse los hombres de la Revolución… Fundado en esas Directivas, el gobierno dio a conocer con fecha 27 de abril de 1956 una Proclama que entre sus considerandos textuales decía:


“(…) Que la finalidad esencial de la reforma de 1949 fue obtener la reelección indefinida… Que en consecuencia corresponde restablecer, en su anterior vigencia, la Constitución de 1853 con las reformas al 11 de marzo de 1949, completando de este modo el orden jurídico fundamental al acto revolucionario que tuvo por objeto abatir el régimen de la dictadura”.


En la parte dispositiva de la Proclama se establecía:

“1°. Declarar vigente la Constitución de 1853.

2°. Que el gobierno provisional habría de ajustar su acción a la Constitución de 1853, con las reformas citadas, en cuanto se oponga a los fines de la Revolución enunciados en las Directivas Básicas del 7 de diciembre de 1955”.


A eso se sumó el general Aramburu que, en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, sentenció estas intenciones en sus palabras del 1° de mayo, en consonancia con el Pronunciamiento de Urquiza, documento justificatorio de su ataque a Rosas, haciendo patente la línea Mayo– Caseros, donde se equiparaba la lucha contra Rosas a la lucha contra Perón.


Con el tiempo se dictaría el decreto 3838 del 12 de abril de 1957 para efectuar una reforma constitucional que dio origen al artículo 14 bis.


En definitiva, señores que a nombre de la República borraron de un plumazo una Constitución, negando derechos cívicos y sociales a una gran parte del pueblo argentino, y que proclamaban el imperio de la ley bajo sus bayonetas, grupos económicos y medios de comunicación adictos.


La Constitución de 1949 aún espera ser reivindicada, como documento jurídico que patentizó el poder real de los trabajadores y trabajadoras, durante el primer peronismo, lo que le valió enemigos poderosos que aún hoy – si uno toma declaraciones de políticos republicanos y periodistas que añoran tiempos dictatoriales – marcan que el pueblo sigue siendo la molestia principal de los poderosos de esta tierra austral.



*Lic. en Ciencia Política; Secretario del Instituto Juan Manuel de Rosas.

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