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Autoritarismo y dictadura: "No puedo sacar a pasear al perro"


*Por Carlos A. Bozzi


Tuve un fuerte dolor del cerebro tratando de explicarme el sentido de algunas de tantas declaraciones públicas del ex presidente Ingeniero Mauricio Macri, cuando acusa a la actual administración nacional de autoritarismo y dictadura.


La razón: se restringe la libertad y los derechos civiles, porque desde el Ejecutivo, se prohíbe sacar a pasear al perro, a raíz de las medidas sanitarias que tienen por objeto combatir la pandemia del Covid-19, entre otras razones, que afectan los principios liberales que dice defender.


Finalmente encontré la plausible explicación en la ciencia: con todo el respeto que merece la investidura del ex presidente, creo que forma parte del experimento de la naturaleza que Charles Darwin encontró en las Islas Galápagos.


Darwin llegó a esa isla ecuatoriana en setiembre de 1835. Observó pingüinos del ártico que soportaban cuarenta grados de calor, iguanas acuáticas, tortugas de trescientos kilos, pingüinos carnívoros, cormoranes que no volaban, lagartos marinos. Esos animales “se parecían” a sus iguales de tierra firme, pero habían sufrido cambios, transmutaciones. En apenas cuatro semanas que estuvo en ese islote, enloquecido razonó que las especies no eran inmutables, que no tenían estabilidad. Había mucho alimento y pocas presas. Las variaciones se producían por el aislamiento, el entorno y la selección de los depredadores.


Concluyó que estaba ante especies dudosas, de comportamiento irregular. Si esos animales eran llevados a la convivencia con sus “semejantes” del continente, no lo soportaban. Sus sentidos, pervertidos por una diferente noción del tiempo y el espacio, se alteraban. Finalmente, volvían a la isla anómala o desaparecían.


Muy parecido al espacio político que integra el Ingeniero Macri, desde el cual se transmiten mensajes extraños, casi irracionales. Creo que está atrapado en la necesidad de justificarse y debe presentarse siempre con alguna declaración u opinión fulminante. Quizá busque nuevas luminarias, ya que muchas de las que encendió, pueden terminar apagándose. La vida es como una moneda. Un día puede cosechar miles de votos y otro día, casi ninguno. La vida es así!!!


Es el síndrome Galápagos en plena acción: alteración severa de la capacidad de reaccionar en el tiempo y el espacio. Las tortugas gigantes, dicen, tardan cuarenta horas en recorrer dos metros. El ex presidente Macri, retrasa el reloj de la historia más de cincuenta años para avanzar esos dos metros, reabriendo heridas que la sociedad debe ya cerrar, echando cada vez más sal sobre las mismas. En vez de poner bálsamos de paz, aumenta la hoguera del odio, en forma irracional.


Manifestar que las medidas tomadas por la actual administración para paliar los efectos de la pandemia, acertadas o no, la historia lo dirá, llevan al país hacia una dictadura que avasalla los derechos de las personas, es un gran desatino. Y se olvida, que muchas administraciones de su mismo signo político, han tomado similares medidas de restricción temporaria de algunos derechos civiles.

Si, el ex presidente considera que tales actitudes de la Administración Nacional, llevan al país hacia el autoritarismo y una dictadura, observo que ha leído poco sobre las sangrientas dictaduras que han asolado a la humanidad.


La Europa de los siglos XIV y XV, se enfrentó con una de las pandemias más terrible de la historia humana: la peste negra. Muchas ciudades europeas, aún no se han recuperado de tan terrible flagelo, estimándose que fue exterminada un tercio de la población europea. ¿Cómo se combatió ese mal? Estableciendo un sistema de control exhaustivo de personas, bienes y animales.


El concepto de “cuarentena”, que en principio se extendía a 30 días (trentinos), fue en principio un sistema para alejar a las personas infectadas de las ciudades, para que se curasen lejos de ellas o se murieran también, fuera de sus muros.


En el año 1423, la República de Venecia, se adelantó a la historia. A sus costas, llegaban buques del Este, que a más de mercaderías, traían también ratas y enfermedades desconocidas para los europeos.

Y allí, a los venecianos, se les ocurrió una solución: crearon el primer hospital de aislamiento en la historia, en una pequeña isla, justo al lado de Lido en el borde oriental de la laguna veneciana, que lleva el nombre de Lazzaretto Vecchio o Lazareto Viejo. Allí se enviaba a los afectados o a los infectados.


Cincuenta años más tarde, Venecia dio otro paso más: se ordenó que todos los barcos que llegasen, permanecieran durante 40 días antes de ingresar a la ciudad en una isla distante unos 6,5 kilómetros de la ciudad. Nació la palabra “cuarentena”, que tenía por fin prevenir y no suprimir derechos.


Lo que está en juego en estos momentos, no es el poder político, sino la salud y la vida de las personas. Una guerra, que se libra con medidas sanitarias. Y como ha dicho la Corte Suprema de Justicia, “acontecimientos extraordinarios, justifican remedios extraordinarios” (CSJN, Fallos 238:76).

En ese marco, el Estado tiene el rol fundamental para planificar, adoptar y ejecutar las medidas para proteger esos derechos. Y en este sentido, la Corte Suprema de Justicia, también ha remarcado, que en momentos de emergencia y ante la urgencia en atender a la solución de los problemas que crean “es posible el ejercicio del poder del Estado en forma más enérgica, que la admisible en períodos de sosiego y normalidad” (Fallos: 200:450).


En épocas en que existen tantas discrepancias en nuestra sociedad, lo mejor, más que lo mejor, lo único que debe hacer quien tiene la responsabilidad social de haber sido un representante del pueblo de la Nación, es tener mesura y prudencia. Por el momento, no veo tales virtudes en sus acciones, ni en sus dichos.


¿No le parece que sería más provechoso, colaborar con ideas para la futura solución de la pos pandemia? Por ejemplo, digo.


Es lamentable, que en vez de agitar temores o acusaciones al voleo, al menos aporte alguna idea conciliadora, para paliar esta inmensa tragedia que sufrimos los argentinos. Con protestar porque está prohibido, sacar a pasear al perro, no alcanza.


Por el momento, solo el Síndrome de las Galápagos.



*Abogado

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