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El FdT en la década infame del S.XXI


*Por Ariel Magirena


Una crisis moral precede a la crisis política. En 2015 comenzó la década infame del siglo XXI. Finalmente, después del estallido de 2001, el sistema de representación en la Argentina fue aniquilado. Un modelo político dominado por el marketing está utilizando a las militancias que asumieron la mentira y engañan a un pueblo que sigue siendo soberano aunque sólo pueda (por ahora) "cambiar de collar sin dejar de ser perro".


Casi en un 40% los ciudadanos habilitados para votar en noviembre decidieron no cumplir su rol de convidados meros en un juego sin alternativas que lo representaran; o fueron a votar y lo hicieron anulando su voto (el sistema Dont sólo pondera los positivos).


El FdT perdió casi 5 millones de votos y (aunque también perdiera gran cantidad) JxC (la derecha que tampoco es) logró fidelizar gran parte del suyo. El resultado es elocuente y nos grita la urgencia frente a una elección inminente (2023 es mañana): el paradigma colonialista domina la escena política sin necesidad de superar el 30%. Cuenta con la ayuda de otro tercio que lo sostiene desde un sector que adhiere a un populismo mentiroso que también es colonialista. El escenario actual constituye el triunfo del modelo bipartidista estadounidense al que Perón describía como el de 2 partidos de derecha que se alternan en el poder.


Aunque así fuera desde la década infame -cuando el fraude patriótico instalaba gobiernos oligárquicos impidiendo el gobierno a un radicalismo que apenas se ofrecía a administrar la colonia- una propuesta explícitamente revolucionaria concitó la voluntad popular que estaba dispersa y sin representación.


Los nacionalistas de Forja advirtieron la inminencia de una nueva Argentina que reconocieron inmediatamente en el peronismo al que adhirieron sin condicionamientos ni veleidades intelectuales. Forja se atrevió a proponer una alternativa y -aunque no lo lograra- reconoció a la que estaba naciendo y se sumó.


Hoy también hay una nueva Argentina con trabajo de parto mientras muchos "bienintencionados" intentan que cruce las piernas y evite parir.


Con el peronismo capturado hace 3 décadas (con nuestro permiso) y su doctrina abandonada (artificialmente y con argumentos positivistas diseñados en el extranjero) una Argentina preperonista espera ya no al peronismo sino a Forja: una militancia capaz de atreverse a construir alternativa mientras la Patria (que es la verdadera autora) la hace en silencio. Una militancia capaz de reconocer el momento histórico en sintonía con el mensaje de noviembre se hace indispensable frente a un pragmatismo "autopercibido" de militancias de la agenda 2030 financiadas desde el exterior para fungir de carceleros de la expectativa popular de derecha a izquierda.


German Oestetheld había encontrado en El Eternauta la metáfora perfecta en los humanos teledirigidos: esos que habían sido capturados y a los que se había instalado un dispositivo en la base del cráneo que los hacia mezclarse y enfrentar a los combatientes. Esa situación ponía en contradicción insalvable para los resistentes que preferían huir a matar a sus seres queridos en ejercicio de defensa. El teledirigido es incapaz de reconocer su condición y los humanos son invitados a matarse entre sí. Hoy los militantes de la revolución inconclusa (patriótica y popular) nos encontramos bajo ataque en las redes (los campos de batalla creados y dominados por el sistema hegemónico) mediante los mecanismos que utiliza la política como herramientas: la mentira y la maledicencia. Parte del desafío es recuperar el rector moral de la revolución.



Publicado en: Bitácora de Prensa

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