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El periodista que se enfrentó a Clarín: Homenaje a Claudio Díaz a diez años de su fallecimiento


*Por Pablo A. Vázquez


El 5 de agosto pasado se cumplieron diez años de la partida física de Claudio Díaz. Periodista, escritor, docente e investigador, junto a su pasión por el fútbol y el peronismo, tuvo una activa participación en diversos medios gráficos. De inicial actuación en el periodismo deportivo en Crónica, se volcó a la sección política en La Razón y, desde el 2001, en Clarín. También pasó por las redacciones de El Despertador, El Periodista, El Porteño y Línea (la revista del Pepe Rosa), amén de ser jefe de redacción de Jotapé.


En el éter fue productor periodístico del noticiero de radio Mitre (1991 – 1997), obteniendo el Martín Fierro al mejor servicio informativo en 1992, 1993 y 1995.


Por una investigación sobre sectas pentecostales financiadas desde los Estados Unidos se le otorgó en Cuba el Premio de Periodismo Latinoamericano José Martí, siendo recibido en la isla caribeña por el mismísimo Comandante Fidel Castro.


Entre su obra escrita se encuentra La prensa canalla (1984); La ultraderecha argentina (1988); Morón, el grito nuestro de cada sábado (2000); Manual del antiperonismo ilustrado (2006); Diario de Guerra: Clarín el gran engaño argentino (2009); y El movimiento obrero argentino: historia de lucha de los trabajadores y la CGT (2010).


Los fríos datos sugieren a alguien comprometido con el mayor multimedio del cono sur. Pero algo pasó. No sólo la 125 y el conflicto del gobierno de aquellos años con las patronales del campo, sino que Claudio advirtió los negociados en las sombras del grupo. Encargado de la sección del diario Clarín en la zona del conurbano oeste, renunció en abril de 2008 dada la presión del grupo, que le exigía retractarse de sus dichos sobre la vinculación de la empresa con grupos de poder locales y extranjeros contra Cristina.

Eso significó no sólo el silenciamiento de su tarea sino la coacción física, al violentar su domicilio y atacar a su madre. Los poderes fácticos no perdonaron su valiente postura.

Intentó denunciar donde pudo al grupo, pero las puertas se le cerraban inmediatamente.

Casi padeciendo lo miso que Raúl Scalabrini Ortiz en los años ’30 y ’40, Claudio no se amilanó y continuó con su tarea periodística y de denuncias al “gran diario argentino”.


Así los portales digitales de la Agencia Paco Urondo, Nacional y Popular, Ida & Vuelta y Pensamiento Nacional, entre muchos, contaron con su pluma. Siempre preocupado por divulgar la doctrina peronista y señalar la incomprensión que, por derecha e izquierda, existía, y aún existe, en claustros académicos y medios de comunicación masivos, sobre el movimiento nacional justicialista, al punto que, en su obra de 2006 se pregunta casi como un grito en el desierto: ¿Tan difícil de entender es el peronismo para los ilustrados catedráticos argentinos?


También tuvo el apoyo del movimiento obrero, al que tanto había dedicado notas y reportajes: “Las organizaciones sindicales y sus cuerpos orgánicos no sólo constituyen a lo largo del tiempo, es decir: ayer, hoy y siempre, la columna vertebral de la Nación, sino además su seguridad identitaria e ideológica – escribió en el epílogo de su obra del 2010 - , porque en ellas se afirma el sentimiento de quienes son los principales sostenes de una comunidad: los trabajadores”. Y concluyó con una premonición: “No queremos pensar cual sería la suerte de la Argentina y el destino de sus pueblo si en las actuales circunstancias del mundo globalizado claudicaran los sindicatos y sus dirigentes”.


Lamentablemente al año de escribir su obra póstuma sobre el sindicalismo local partió a la eternidad. No pudo ver la devastación neoliberal del macrismo encaramado en el gobierno y de los personeros de Clarín en el poder real de nuestro país. Mucha falta nos hizo sus análisis y consejos en esos años donde varios y varias, autopercibidos peronistas, apoyaron las medidas de ajuste y endeudamiento, y que hoy alzan su voz contra la actual Administración.


El documental de Fernando Sierra, además de un merecido homenaje tras una década de su desaparición física, pone en la palestra la labor de Claudio como periodista de ley, compañero sin doblez y, como se definió, un militante de la vida.

Dicha obra contó con las palabras de Fabián D’ Antonio, editor de Fabro que publicó su última obra; de Martín García, destacado periodista y ex director de TELAM, quien compartió su último aliento, muriendo en sus brazos; Omar Plaini, dirigente del sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas de CABA y provincia de Bs. As, quien referenció su experiencia presentando su último trabajo; Natalia García, la única voz femenina, dando su impresión como militante sindical sobre el valor del libro que reflejó la historia del movimiento obrero; Pablo Hernández, destacado periodista y escritor, quien dio emotivas pinceladas sobre aspectos finales de la vida de Claudio; José Cornejo, director de la Agencia Paco Urondo, comentando como Claudio lo asesoró para encaminar la labor de su medio; y, finalmente, un servidor, refiriendo la importancia de sus libros y valorando su rescate de la figura de Hugo Moyano y la significación del sindicato de Camioneros y de la Juventud Sindical Peronista como puntales del movimiento obrero organizado en la Argentina.

Se puede ver por YouTube en los sitios Peronismo y Movimiento Obrero: https://www.youtube.com/watch?v=w5qjtiHLPOY y en el del Grupo Fabro: https://www.youtube.com/watch?v=njySyuY5sts.


Buen tipo, adorador de la obra de Perón y Evita, generoso en compartir su conocimiento de la “cocina” de las redacciones y el mundo del periodismo, conocedor al dedillo del mundo del fútbol, de un permanente buen humor - a pesar de todo lo que tuvo que soportar -, y con un compromiso por la búsqueda de la verdad, su legado no puede quedar olvidado. Tuve el honor de conocerlo, de tenerlo como parte del auditorio en una conferencia que di sobre Eva Perón en la UBA, y que deparó una posterior charla nocturna junto a Fabián D’Antonio, sobre como se la denigraba siempre, tema que le preocupaba particularmente. A eso sumé haber comentado su último libro para una publicación del Instituto Juan Manuel de Rosas y compartir el homenaje de sus exequias en el velatorio de TELAM, llevar su féretro y acompañarlo a su última morada en el cementerio de su amado Morón.


Este documental, surgido de la iniciativa de Fernando Sierra, muestra a las jóvenes generaciones que no sólo hay comunicadores genuflexos y políticos asustadizos del poder del multimedio, sino que hubo un periodista bien plantado en su ideología pero que no era óbice para que desarrollara críticas fundadas en investigaciones, sin distinción de banderías, sobre lo que creía perjudicaba al pueblo.

*Licenciado en Ciencia Política; Secretario del Instituto Nacional Juan Manuel de Rosas

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