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Justicia para una Olvidada


*Por José Luis Ponsico


La familia Villaflor tuvo en los´40 dos momentos relevantes: pertenecían al sector obrero, Avellaneda y desde Sarandí, abrevaron en el primer peronismo como buena parte de los trabajadores de la zona Sur.


José Villaflor, obrero gráfico, alcanzó dimensión como dirigente gremial en la Federación Gráfica Bonaerense, junto al ascenso de Raimundo Ongaro. Ambos participaron de la "Resistencia Peronista", en los 60.


Contemporánea, Azucena Villaflor, prima de José, de apenas 20 años cuando se produjo "el Hongo de la Historia", nacimiento del peronismo en la jornada épica del 17 de octubre del 45.


La historia política tendría reservada a ella, Azucena, una trampa del destino. Casada con Pablo De Vincenti en el 49, tuvieron cuatro hijos. El secuestro de Néstor De Vincenti, el segundo, 24 años, estudiante de Arquitectura, torció el destino.


Estaba con su novia, Raquel Mangín, Villa Domínico, secuestrados por un grupo "paramilitar". Noviembre del 76, allí empezó el "vía crucis" para Azucena. Una de las decenas que visitaron hospitales, comisarías y cuarteles durante seis meses


El grupo de madres había crecido, mayoría "amas de casa", lejos de cualquier militancia política; todas muy valientes, Azucena convocó al grupo para ir a la Casa Rosada. Su "raíz familiar" la ubicó "adelante" del resto.


Casada con el delegado gremial de la Siam, Azucena desde el pensamiento de su padre Florentino Villaflor, conocía avatares de la "Resistencia": propuso una reunión con el jefe eclesiástico Monseñor Adolfo Tortolo y una solicitada en un diario de circulación nacional.


En cuestión de días "las Madres" hasta ahí "grupo inorgánico" reunieron 2.500 firmas y concurrieron a la "La Nación". Herederos de Bartolomé Mitre pidieron que al menos 5 de ellas certificaran domicilios en la Policía Federal. Pareció una "entrega".


El historiador Enrique Arrosagaray, en su libro "Los Villlaflor de Avellaneda", reconstruye "el calvario" de Azucena: organizadora de lo que a partir del 30 de abril quedó para siempre grupo "Madres de Plaza de Mayo"


"Después de la entrevista con Monseñor Tortolo y la indiferencia del ministro del Interior, general Horacio Liendo, camada de los "genocidas" Jorge Rafael Videla, Albano Harguindeguy, entre otros, recibieron la directiva: "Deben circular. No pueden quedarse aquí", les decían.


El 30 de abril, sábado. Azucena, virtual líder del grupo, 14 empezaron -enseguida se sumó Hebe de Bonafini, la sobreviviente- así las madres hicieron la primera ronda alrededor de la "Pirámide de Mayo". El próximo 30 de abril se cumplirán 44 años.


En medio de sucesión de amenazas, empujones, "Señoras circulen. No pueden estar aquí", les decía la Policía, custodia de la Casa Rosada. Con directivas "no dejarlas movilizar, no estar a la vista del periodismo", según el propio Ministerio del Interior.


Azucena, Esther Careaga, Josefa de Noia, Raquel de Caimi, Mirta Varavalle, Berta Brawerman, Delicia González, Beatriz Neuhaus, Raquel Arcusín, Haydée García Buela, María Adela Gard de Antokoletz, sus hermanas Cándida, Felisa y María Mercedes Gard. 14.


Se reunían en distintas Iglesias, la "de Bari", La Balvanera, "de Santa Cruz" calle Estados Unidos 3100. Allí, esperaba otra tragedia: la de ellas. El grupo resultó "infiltrado" por la Armada a cargo almirante "genocida" Emilio Eduardo Massera.


El tenebroso Alfredo Astiz, joven oficial, se hizo pasar por "Gustavo Niño", también familiar de desaparecidos, algunas reuniones. Al poco tiempo hubo detenciones en el grupo que asistía a la Iglesia "Santa Cruz"


La traición se llevó a las monjas francesas Alice Domon, Leonie Duquet -el "delito de subversión" acompañar a la primera- Patricia Oviedo, Gabriel Horane, José Julio Fondevilla, Horacio Erbert, Angela Auad de Genovés, Remo Berardo y Raquel Bulit.


El "Angel Rubio", así el marino -en Guerra de Malvinas, 1982, "se rindió sin pelear" extrajo datos de movimientos, grado "de compromiso". De modo, que las siguientes secuestradas resultaron Azucena y Esther Careaga. Las más esclarecidas.


Careaga, paraguaya, opositora al régimen de Alfredo Stroessner, exiliada con su marido. "Freberistas" tuvieron una hija que a los 16 años, militante política en el secundario, estando embarazada padeció el secuestro y la tortura.


La "captura" de Azucena del 77 en su domicilio de Sarandí, calle Crámer, cuando el Régimen Militar despertó con la solicitada publicada en "La Nación" con 2.500 firmas. Pagada por familiares de jóvenes "desaparecidos"


Seis "chacales" con armas largas, dos autos, la interceptaron en Sarandí cuando ella con orgullo iba a comprar al kiosco cercano un ejemplar de "La Nación". Una parte de sus iniciativas con Careaga, cumplida.


Astiz, instigador -cumpliendo prisión perpetua- de los crímenes de ellas y de María Ponce, tercera persona caída en la "redada", siniestra en la incipiente formación de "Madres de Plaza de Mayo". Primera oposición pública a la "dictadura asesina".


Trasladadas al cautiverio Escuela Mecánica de la Armada. Azucena con los ojos vendados, torturada, sometida a los 53 años a los peores vejámenes. Careaga lo mismo. Algo menor de edad. El destino sería trágico.


Dos oficiales de la Inteligencia de la Amada, Antonio Pernías y Juan Carlos Rolón, mediados de los´80 por investigación que tuvo al periodista Horacio Verbitsky detrás de tres de los arrepentidos se llegó al esclarecimiento. El tercero, Adolfo Scilingo.


Audiencias en el Senado de la Nación, causa que empezaron con el Juicio a las Juntas, ciclo de Raúl Alfonsín y terminaron en tiempos de Carlos Menem. Los tres citados "abandonados" por los superiores, confesaron "crímenes de lesa humanidad".


En "El Vuelo" el libro de Verbitsky, publicado en el 95, Scilingo da cuenta por qué Pernías y Rolón dejaron de ocultar "atrocidades" de años oscuros" 1976, 77, 78. Allí se conocieron las torturas a las tres "Madres de Plaza de Mayo".


"Los que daban las directivas, los vuelos de la muerte, con los años llegaron todos a altos cargos. Algunos de ellos, responsables de los crímenes, ahora son almirantes otros también disfrutan altos cargo, aprobados por éste mismo Senado", dijo Scilingo.


El "caso Azucena Villaflor" se transformó paradigmático. Arrojada al mar al mes de su secuestro sus restos fueron hallados en zona cerca a Santa Teresita. Los otros "casos", Careaga y Ponce en Mar del Tuyú. Costa, playas y cadáveres. Horror.


La Comisión Provincial de la Memoria con el organismo de Antropología y los jueces intervinientes al cabo de varios años dieron con "la reconstrucción" de los hechos de "salvajismo criminal" en la dictadura cívico militar a partir del 24 de marzo del 76.


El Concejo Deliberante de Avellaneda, treinta años más tarde, honró la memoria de Azucena en un acto emocionante con mucha concurrencia de organismos de los Derechos Humanos, familiares, allegados, amigos y militantes de causas populares


Por pedido de los hijos, sobrevivientes, las cenizas de Azucena permanecen en un lugar especial, debajo de la "Pirámide de Mayo". La familia, en especial los hijos de ella, gestionaron al gobierno kirchnerista, prerrogativa y sentido del homenaje.




(*) Columnista de La Señal Medios, Libre Expresión y Mundo Amateur

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