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Malvinas: Causa nacional


*Por Pablo A. Vázquez


Malvinas es un objetivo de Estado, más allá de cualquier postura partidaria del momento. El proceso de desmalvinización y la calificación de “aventura irresponsable” por parte del borracho y genocida Galtieri pesa más que el simple hecho de valorar la acción como un jalón más de una lucha antiimperialista argentina y de la Patria Grande.


El desembarco argentino en Malvinas del 2 de abril de 1982 tuvo la idea de reafirmación de nuestra soberanía con la ocupación territorial con fuerzas militares, y luego imponer una negociación con Gran Bretaña. La vía de negociación parecía segura, las propuestas norteamericanas, del Perú y de Naciones Unidas, unidas a la posición argentina cercaban a Inglaterra a negociar sin entablar batalla.


Pero falló el mando político, Galtieri y su camarilla criminal, entreguistas de nuestro patrimonio nacional, debieron adecuar sus miras para ver que el enemigo eran los ingleses y no el propio pueblo argentino. Pero hubo soldados, suboficiales y oficiales que brindaron su valor a toda prueba en el combate.


Del otro lado estaba Gran Bretaña, con su alianza con Estados Unidos y el Chile de Pinochet, más el andamiaje cultural apátrida que nos imponía una lógica de salvajes latinoamericanos, atacando militarmente a uno de los máximos representantes de la civilización europea.


Sin embargo, la decisión de Thatcher de forzar la guerra hundiendo al buque argentino ARA General Belgrano marcó un cambio. El submarino nuclear británico HMS Conqueror recibió la orden el 2 de mayo a las 16 horas de torpedear al Belgrano, estando éste a 30 millas náuticas al sudeste de la zona de no agresión, hundiéndose a las 17 horas.


Fue un crimen de guerra, y de ello el Reino Unido fue consciente. El Belgrano, que había partido con 1093 tripulantes rumbo al Sur, recibió el impacto de dos torpedos lanzados desde el submarino nuclear británico. Fueron 770 tripulantes los que pudieron escapar en balsas, pero otros 323, la mitad de los caídos en la guerra de Malvinas, descansan el sueño eterno de los héroes.


Estos datos se vuelven más patentes con el accionar británico de estas semanas en cuanto a realizar operaciones militares en el Atlántico Sur en paralelo con la ilegal extracción de riqueza mineral e ictícola de nuestro mar.


No es casual la reafirmación del premier inglés Boris Johnson semanas atrás sobre su dominio de Gibraltar y Malvinas, las palabras destempladas de la cipaya Patricia Bullrich, presidenta del PRO, ni el acoso en las redes que Ida & Vuelta, el Instituto Juan Manuel de Rosas y otras instituciones y personas, incluyéndome, que defienden la posición argentina sobre Malvinas, reciben constantemente por parte del súbdito británico Roger Lorton, “hispanista” y promotor del sitio Falklands Wars: Timeline History of the Falkland Island.


Frente a dichas diatribas, ataques y acosos mi respuesta, como la respuesta de Ida & Vuelta, y del resto de los involucrados es una: reafirmar nuestro compromiso por la verdad histórica.


Dar a conocer los fundamentos de nuestra soberanía sobre nuestras islas australes usurpadas y dar cuenta del sacrificio de los héroes es nuestra meta. Más cerca del 2 de mayo, con la inmolación póstuma de los patriotas argentinos en nuestro mar austral.

*Lic. en Ciencia Política; Secretario del Instituto Nacional Juan Manuel de Rosas

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