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Mayor Bernardo Alberte: el primer asesinado por la Dictadura de Videla


*Por Pablo A. Vázquez


Figura casi desconocida por las jóvenes generaciones militantes, el mayor Bernardo Alberte fue clave en la resistencia peronista como delegado de Perón en el exilio y nexo con las organizaciones militantes que conformarían la Tendencia Revolucionaria, previa a la aparición de Montoneros.


Su memoria es recuperada por Roberto Baschetti, Miguel Bonasso, Martín García, Eduardo

Gurucharri – autor de la biografía sobre Alberte -, y, sobre todo, por su hijo Bernardo Alberte (h), entre otros.


Nacido en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, el 17 de noviembre de 1918, hizo carrera en el ejército argentino, plegándose al proyecto político del coronel Juan Domingo Perón, al punto que intentó sublevar la Escuela de Infantería en Campo de Mayo cuando Perón es arrestado. Eso le valió la detención y expulsión del arma. La llegada de Perón a la presidencia posibilito que Alberte fuese reincorporado, sirviendo como edecán presidencial desde 1954 y logrando su ascenso a Mayor.


Los sucesos de 1955 lo encuentran leal al gobierno constitucional, lo que le vale ser llevado a la penitenciaría de Ushuaia por algunos meses. Al recuperar su libertad se exilia en Brasil, pero sigue de cerca los movimientos de Valle y la resistencia peronista, al tiempo que inicia la relación epistolar con Perón, brindándole detallados informes del momento político. En abril de 1958 John William Cooke, delegado personal de Perón, busca contactarse con políticos brasileños afines al justicialismo y con la colonia de exiliados peronistas, entre los que está Alberte.


Al volver a su país en 1959 profundiza la unión con la resistencia peronista al relacionarse con Julio Troxler, sobreviviente de la masacre de José León Suarez de 1956, y Gustavo Rearte, referente de la Juventud Peronista y del Movimiento Revolucionario Peronista.


También se relacionó con el Dr. Julio César Urien y la Logia ANAEL, conociendo al impresor de la obra de Urien, un ignoto José López Rega, que luego entornará a Perón, a Isabel y será el gran enemigo del mayor Alberte. En 1967 Perón lo nombró delegado personal y secretario general del movimiento nacional justicialista, desarrollando su actividad en representación del líder exiliado, junto a dirigentes sindicales, como Lorenzo Pepe, Julio Guillán y Jorge Di Pascuale, y referentes de la rama femenina y de la juventud, en plena dictadura del general Juan Carlos Onganía.


El apoyo dado por Alberte a la creación de la CGT de los Argentinos y las críticas que sufrió por diversos sectores del peronismo lo obligan a renunciar a su cargo en marzo de 1968, pero seguirá su relación epistolar con el General.


Para 1969 impulsará la Tendencia Revolucionaria del Peronismo, expresada en la revista Con Todo, de efímera existencia – pero que se puede consultar digitalizada en el sitio web de Ruinas Digitales - , y dará su apoyo a la acción armada llevada adelante en Taco Ralo por parte de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), conducidas por Envar “Cacho” El Kadri.


En la revista Cristianismo y Revolución N° 12, de marzo de 1969, salió en tapa y declarando que “Ongaro y la CGT de los Argentinos están siempre vigentes puesto que su espíritu ha trascendido a las masas, transformado en una nueva expresión de fe”, restándole representatividad a los gremialistas que se entrevistaron con Onganía, planteando que la postura de Paladino – nuevo delegado de Perón – planteando elecciones “es ingenua” y que no acepta el decreto de Onganía de “reincorporación de los militares peronistas” que excluye a Perón.


También señaló que “cada etapa de la guerra tiene su ideología. En esta etapa el Peronismo Revolucionario tendrá que librar paralelamente a la que lleva el signo violento del combate otra guerra de desenlace simultáneo, la que se libra en el terreno de la doctrina y de la política ideológica. Por eso hacen falta los periódicos y por eso salimos (Con Todo)”.


Afirmó que “Camilo Torres y el Che Guevara se alzaron en armas guiados, aparentemente, por dos ideologías diferentes… para defender a las masas indefensas de los agresores injustos… Su lucha la inspiraron el anhelo de justicia, el amor al prójimo, la redención social. Buscaron a Cristo donde primordialmente debe buscárselo, en los prójimos más desvalidos. Y por esto merecen además el título de héroes cristianos”. Y cerró sentenciando: “La guerra ahora es interna, contra los pueblos que se resisten a la explotación, no es más contra os países o naciones. Nosotros tenemos derecho pues a prepararnos, a defendernos contra esa guerra que se pretende llevar contra nosotros”


Le siguió, en dicha publicación, el documento presentado por la Tendencia Revolucionaria del peronismo en el Congreso de Córdoba efectuado por el movimiento – rescatado por Roberto Baschetti en Documentos de la Resistencia Peronista 1955 – 1970 (1988) y por Eduardo Gurucharri en Un militar entre obreros y guerrilleros (2001) – donde Alberte radicaliza su postura frente a la situación política imperante.


El triunfo de Cámpora le permitió reincorporarse al ejército con el grado de teniente coronel. Tras la muerte de Perón denuncia que la Triple A lo acosa e intenta secuestrarlo, al tiempo que varios de sus compañeros son asesinados por la banda de López Rega. Impulsor de la Corriente Peronista 26 de Julio, ve como en 1975, a pesar de haberse alejado López Rega, las AAA sigue operativa, denunciándolo por igual junto al intento de golpe del brigadier Capellini de diciembre de ese año.


El fatídico 1976 lo encuentra tratando de dialogar con el almirante Emilio Eduardo Massera, sin encontrar respuesta, denunciando el asesinato de Máximo Altieri, militante de la Corriente Peronista 26 de Julio, y redactando una carta al jefe del ejército general Jorge Rafael Videla el 24 de marzo. En esa sangrienta fecha, a pocos minutos del golpe cívico militar de derrocó a la presidenta María Estela Martínez de Perón, un comando militar irrumpió en su departamento, arrojándolo al vacío desde un sexto piso.


Recién en el 2003, durante el gobierno de Néstor Kirchner, se reabrió el caso y en el 2006 fue ascendido post mortem al grado de coronel.


Ejemplo de luchador y militante, frente a la naciente dictadura del 24 de marzo de 1976, pago con su vida por el hecho de ser peronista de ley y militar sanmartiniano, buscando que sea un ejemplo para atemorizar a quienes buscasen resistir a los militares, pero terminaron convirtiéndolo en un mártir digno de respeto y admiración, un hombre de carne y hueso insobornable y recto hasta el final.

*Politólogo; Secretario del Instituto Nacional Juan Manuel de Rosas.


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