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Patria sí, colonia no


*Por Eliana Valci


Los “cantitos” que tienen lugar en las movilizaciones deberían dejar de ser solo tales, para pasar de una buena vez por todas a plasmarse en la realidad. Sonoramente la arenga es convocante, pero en los hechos nuestro suelo sigue dominado por los forasteros.


Se habla de la boca para afuera de “Soberanía”, pero sin embargo deberíamos preguntarnos y más aún después de lo último que aconteció en Lago Escondido si ¿somos un pueblo realmente soberano?


Desde 1996 Joe Lewis es dueño y señor (ilegal e ilegítimamente) de tierras en la provincia de Río Negro que nos pertenecen. No obstante, de los ’90 a la actualidad ha contado con el respaldo del poder político, económico, mediático y judicial para hacer de Lago Escondido su fortín privado.


Nada más y nada menos que un británico tiene control no solo sobre nuestra tierra sino de fuerzas de seguridad que han impedido el paso de ciudadanas y ciudadanos argentinos en lo que fue la Sexta Marcha por la Soberanía del Lago Escondido.


Los hechos han sido de suma gravedad, al punto que estos compatriotas han sido amenazados en su integridad física, cuando quienes no los dejaban avanzar les dijeran que: “iban a cenar asado de la carne de sus cuerpos”.


Mientras tanto, los únicos que nos hacíamos eco de tamaña atrocidad fuimos los medios alternativos de comunicación, compañeros, compañeras, ciudadanos y ciudadanas comprometidos con nuestra Patria.


Desde el gobierno nacional poca fue la repercusión. Recién el 12 de febrero (una semana después de lo sucedido) el presidente la Nación, Alberto Fernández, luego de su gira por China y Rusia, dijo a través de Radio 10: “La verdad que es un tema raro de entender…(…) lo que hablaba con la gobernadora (Arabela Carreras) es que hay que encontrarle una solución a ese tema…(…) El Lago no es propiedad de nadie, es propiedad pública y por lo tanto hay que facilitar el acceso público…(…) Lo que hablamos es de pensar en algún momento construir un camino que conduzca al lago y el dueño del campo está obligado a aceptarlo porque es una servidumbre de paso obligado”.


No hay nada raro que entender señor presidente, las acciones hostiles fueron más que claras y como Jefe de Estado debería de tomar rápidamente cartas en el asunto, haciendo respetar nuestra soberanía nacional y las leyes que nos amparan, siendo usted un “hombre del derecho”.


No se puede tomar con tanta liviandad las prácticas oscuras que ha sembrado el neoliberalismo en nuestro suelo, más bien queremos arrancarlas de cuajo para que solo florezca la felicidad del pueblo, de nuestro pueblo y no la de los intereses foráneos que vienen a saquearnos.



*Directora Ida & Vuelta Medios

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